¿Por qué siempre cuando lloramos, reímos, soñamos, besamos o abrazamos cerramos los ojos?
Quizás sea porque todos los grandes y más bellos sentimientos, y todas las cosas por las que merece la pena vivir, están en nuestro interior.
Aquí es donde escribiré algunas cosillas que ronden por mi mente, reflexiones, frases de películas o libros, o simplemente videos o canciones que me gusten. Bienvenido a mi pequeño mundo:
miércoles, 27 de junio de 2012
Palabras perdidas.
Cuántas palabras se quedan por decir, cuántas cosas sentidas, soñadas, pensadas o vividas se pierden. Tal vez por miedo, inseguridad, quizás por olvido, mentira o timidez. Todas estas palabras se pierden entre la espesa niebla que separa el sentimiento del pensamiento.
Donde están los sueños derrotados, los sentimientos escondidos, las caricias guardadas, las lágrimas ahogadas o los besos olvidados; allí descansan también las palabras perdidas. Este es un lugar remoto, escondido más allá de los recuerdos, donde todo termina olvidándose.
Dicen que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio. Pero, a veces, esos silencios son producidos por la ausencia de palabras que realmente deberían estar presentes pero que, por alguna razón, viajan a ese reino del olvido, del rechazo y del miedo.
Son palabras sin rumbo... son palabras perdidas.
Donde están los sueños derrotados, los sentimientos escondidos, las caricias guardadas, las lágrimas ahogadas o los besos olvidados; allí descansan también las palabras perdidas. Este es un lugar remoto, escondido más allá de los recuerdos, donde todo termina olvidándose.
Dicen que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio. Pero, a veces, esos silencios son producidos por la ausencia de palabras que realmente deberían estar presentes pero que, por alguna razón, viajan a ese reino del olvido, del rechazo y del miedo.
Son palabras sin rumbo... son palabras perdidas.
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