Cuántas palabras se quedan por decir, cuántas cosas sentidas, soñadas, pensadas o vividas se pierden. Tal vez por miedo, inseguridad, quizás por olvido, mentira o timidez. Todas estas palabras se pierden entre la espesa niebla que separa el sentimiento del pensamiento.
Donde están los sueños derrotados, los sentimientos escondidos, las caricias guardadas, las lágrimas ahogadas o los besos olvidados; allí descansan también las palabras perdidas. Este es un lugar remoto, escondido más allá de los recuerdos, donde todo termina olvidándose.
Dicen que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio. Pero, a veces, esos silencios son producidos por la ausencia de palabras que realmente deberían estar presentes pero que, por alguna razón, viajan a ese reino del olvido, del rechazo y del miedo.
Son palabras sin rumbo... son palabras perdidas.

Fabuloso. Siete besos y un abrazo.
ResponderEliminar¿Eres tú una de esas personas que tiene más palabras perdidas que palabras dichas?
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